Ruta Monte Tejas

Presentación

El monte Tejas no es una montaña con su cumbre correspondiente, sino un monte en el sentido forestal, un gran bosque que cubre la mayor parte de una extensa vaguada, siendo una de las mayores masas forestales de la cuenca del Besaya. Formado principalmente por hayas y cajigas (robles), en su interior también abundan los acebos y los tejos, de los que tal vez proceda su nombre. Y también hay otras especies arbóreas no autóctonas, como pinos y ocálitos (eucaliptos), introducidos en el siglo XX y cuya explotación forestal proporciona importantes ingresos al municipio. En cuanto a la fauna, abundan en Tejas los corzos y jabalíes, así como otros muchos mamíferos de mediano tamaño como zorros, tasugos (tejones), diversas aves forestales, etc… Esta ruta fue señalizada en su día como sendero de Pequeño Recorrido (PR-S.47), marcada con trazos blancos y amarillos, así como algunas señales de madera. Pero además de a pie, también se puede realizar en bici de montaña, con un perfil adecuado, aunque hay algunas cuestas bastante pindias (empinadas).

Detalle

Distancia:9’5 kilómetros.
Desnivel:unos 300 metros.
Tiempo aproximado:2 horas 45 minutos.

 

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO

El igual que en la Ruta del Monte Tejas II, el circuito se inicia en una plaza de Tarriba (120 metros) conocida como El Campuco e inmediata a un bar que será parada obligada al regreso, existiendo también un cartel explicativo de la ruta. La primera parte del recorrido es una pista asfaltada que se dirige a la Cueva de Hornos de la Peña y a Tejas, dejando a la derecha el Palacio de San Jorge, del siglo XVII. Subiremos por La Varguía hasta el Alto la Varga (190 metros), siendo preciso explicar que en Cantabria una varga es una cuesta. Dejando atrás Tarriba, ahora se ve al frente la vaguada del monte Tejas, cubierta de arbolado y objetivo de la ruta. En el siguiente cruce se sigue hacia la izquierda –por la derecha se va al cementerio de Los Cuetos- y luego se llega a la subida a la Cueva de Hornos de la Peña, a la izquierda de la pista. La cueva se encuentra en una escarpada peña caliza, la llamada Peña de los Hornos, pero está cerrada con una verja y su visita debe ser concertada con antelación. Si no tenemos prisa, podemos subir hasta allí, con escaleras en la parte final, para ver la entrada de la cueva y apreciar por encima de los laureles una vista del frondoso monte Tejas, volviendo a bajar para retomar el recorrido (esto supone añadir casi media hora más). En todo caso seguiremos por la pista principal para llegar a El Pontón, con un aparcamiento a la izquierda y una zona recreativa a la derecha. Tras cruzar el río Tejas por dicho puente, se sigue por la pista hasta un cruce, sitio llamado Prau del Río, con una bifurcación de pistas.

Ahora seguiremos por la izquierda, para llegar enseguida a una nueva zona recreativa junto al pequeño Refugio de Tejas (240 metros), existiendo también una fuente. Este lugar es muy apropiado para descansar, encontrándose en el corazón de un extenso bosque que, por sus características, se puede visitar durante todo el año, incluso en pleno invierno, debido a su escasa altitud. En primavera se disfrutará del verdor de las hojas nuevas del bosque caducifolio, y en el tardío (otoño) de los colores rojizos, amarillentos y cobrizos, mientras que en el invierno los árboles presentaran sus quimas (ramas) sin hojas. Desde el refugio la pista prosigue la subida, cruzando el río y retornando después a la otra margen, para luego cambiar de dirección y ascender por la ladera opuesta, dejando varias entradas a la derecha y pasando junto a la Fuente la Patá. Tras alcanzar una portilla, se sale del bosque y, algo más allá se llega a una bifurcación situada junto a un pinar. Este lugar, denominado Casares (390 metros), es el punto más elevado del recorrido, y en él dejaremos la pista principal que sigue a la derecha, siguiendo por la de la izquierda. Al cabo de unos 200 metros, en la segunda curva, la abandonaremos para bajar a la izquierda por un camino. Desde esta zona se disfruta de una magnífica panorámica del Valle de Buelna y los montes que lo rodean (Dobra, Ibio, Mozagro), con las cumbres de Peña Sagra y el Alto Campóo asomando por detrás. El camino desciende hacia unos caseríos, nombre con el que se conoce en la comarca del Besaya a las casas aisladas en el monte, como en el País Vasco, aunque aquí son edificaciones diferentes.

Ahora atravesamos la zona de Prau Camino (327 metros), para encontrar la cambera (camino de carros) denominada expresivamente Callejajonda, que desciende en rápida pendiente hacia el oeste, hasta La Varguía, quedando a nuestra izquierda la vaguada del monte Tejas.

Finalmente el camino nos lleva sin pérdida posible a Tarriba, en donde cerramos el circuito con la posibilidad de reponer fuerzas en el bar.

NOTA: en la descripción de esta ruta de senderismo, así como en las siguientes, hemos incluido numerosos nombres locales de parajes, que reflejan la gran riqueza toponímica del municipio, con alrededor de 3.000 nombres documentados. También hemos incluido algunas palabras propias del vocabulario montañés, lamentablemente en desuso entre la mayor parte de los jóvenes, reivindicando así el patrimonio lingüístico de Cantabria, que es otra riqueza cultural que hay que preservar. Los nombres de los sitios y todo el vocabulario que desarrollaron nuestros antepasados para desarrollar su vida en estos parajes, componen una herencia cultural inmaterial que no debemos dejar que se pierda.

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